Patologías digestivas

Cólicos del lactante

Según la AEP el cólico del lactante es un cuadro de llantos prolongados, a veces inconsolables, que se inician alrededor de la segunda semana de vida, repitiéndose casi a diario, y que puede persistir hasta el tercer o cuarto mes.

Se cree que la causa principal es una inmadurez del sistema digestivo. También se cree que influyen posibles intolerancias y/o alergias a la leche entre otros.

El diagnóstico es por la clínica. Se suelen seguir estos criterios diagnósticos:

a) Llanto paroxístico (más de 3 horas al día, y más de 3 días en semana).

b) Comportamientos motores característicos con las piernas flexionadas sobre el abdomen; puños cerrados.

c) Agitación: niño molesto, inquieto, irritable.

d) Llanto vespertino.

Tratamiento habitual: adaptación de las tetinas de lactancia, cambios de leche por posibles alergias o intolerancias; en lactancia materna eliminar consumo de café, té y otros excitantes.

Desde el punto de vista osteopático el cólico es provocado por una alteración en el sistema nervioso vegetativo del bebé.

El sistema vegetativo es el encargado, entre muchas otras cosas, de que nuestras vísceras hagan o no su función. Este sistema se divide en parasimpatico y ortosimpático.

A nivel digestivo el parasimpatico está representado por el nervio vago, que activa la digestión y sale del cráneo y por el parasimpatico sacro para la parte final del sistema digestivo.

A nivel ortosimpático esta representado por los ganglios laterovertebrales desde D5 a L2. Para que el sistema digestivo funcione correctamente estos dos sistemas deben estar en equilibrio.

Con osteopatía liberamos al sistema vegetativo a nivel craneal, sacro y columna vertebral y después ayudamos al sistema digestivo a terminar de regularse con maniobras directas en esta zona.

Estreñimiento y gases en bebés

Muy relacionado con los cólicos en muchas ocasiones. Otras veces los padres creen que su bebé tiene cólicos y el problema es el estreñimiento y los gases.

Reflujo gastroestofágico

También se debe a una inmadurez de la válvula de entrada de la comida en el estómago. Esta válvula no cierra bien y por ello el bebé regurgita la leche y tiene ardor. No obstante, por mi experiencia es un problema que tarda más en resolverse que los cólicos, estreñimiento y gases.

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